{"id":57373,"date":"2025-03-18T01:52:53","date_gmt":"2025-03-18T01:52:53","guid":{"rendered":"https:\/\/periodismodigital.mx\/?p=57373"},"modified":"2025-03-18T01:56:46","modified_gmt":"2025-03-18T01:56:46","slug":"capote-empate-de-pequenas-ideas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/periodismodigital.mx\/?p=57373","title":{"rendered":"CAPOTE: empate de peque\u00f1as ideas"},"content":{"rendered":"<div class=\"is-default-size wp-block-site-logo\"><a href=\"https:\/\/periodismodigital.mx\/\" class=\"custom-logo-link\" rel=\"home\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3442\" height=\"1609\" src=\"https:\/\/periodismodigital.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/cropped-Logo-2.png\" class=\"custom-logo\" alt=\"El Implacable\" srcset=\"https:\/\/periodismodigital.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/cropped-Logo-2.png 3442w, https:\/\/periodismodigital.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/cropped-Logo-2-300x140.png 300w, https:\/\/periodismodigital.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/cropped-Logo-2-1024x479.png 1024w, https:\/\/periodismodigital.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/cropped-Logo-2-768x359.png 768w, https:\/\/periodismodigital.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/cropped-Logo-2-1536x718.png 1536w, https:\/\/periodismodigital.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/cropped-Logo-2-2048x957.png 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 3442px) 100vw, 3442px\" \/><\/a><\/div>\n\n\n<p>Por: Vanesa Hern\u00e1ndez<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-vs9rh4794\">\u00bfPuede una mujer estar lo suficientemente hastiada de su propia vida como para inventarse una enfermedad terminal? No lo s\u00e9, pero lo que s\u00ed s\u00e9 es que esta parece ser la pregunta que se hace Fabiola S\u00e1nchez Palacios en su m\u00e1s reciente novela <em>La verdadera historia de La Mujer Lagarto<\/em>&nbsp;(Nitro Press, 2023).<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-7r9d72675\">Si por algo recuerdo los dos miles, es por la cantidad de programas dedicados a detallar el \u201cdetr\u00e1s de c\u00e1maras\u201d de cl\u00e1sicos como <em>Dynasty, The Nanny, ALF<\/em>&nbsp;o, m\u00e1s recientemente, <em>Friends<\/em>&nbsp;o <em>Seinfeld<\/em>; programas gringos que retrataron, con bastante \u00e9xito y en base a un sinf\u00edn de an\u00e9cdotas, el ideario americano de la sociedad media-alta y alta.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-c4wi82683\">En M\u00e9xico tuvimos su equivalente de la mano de la periodista Atala Sarmiento, con el programa titulado <em>La historia detr\u00e1s del mito<\/em>&nbsp;(Televisi\u00f3n Azteca, 2008), que lo mismo daba santo y se\u00f1a de figuras del espect\u00e1culo como Pedro Infante o Elsa Aguirre, hasta \u00eddolos de los 80 o pel\u00edculas exitosas, quiz\u00e1 una de las m\u00e1s emblem\u00e1ticas del cine mexicano contempor\u00e1neo: <em>Como agua para chocolate<\/em>, basada en la novela hom\u00f3nima de Laura Esquivel. Cabe decirlo: aquel periodismo, que indagaba a ratos con ligero morbo, era encantador porque navegaba en el mar de la memoria que las televisoras\u2014s\u00f3lo dos en aquel entonces\u2014inundaban con su reducida oferta las mentes de las y los mexicanos.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-z42r22689\">Los conocidos <em>Behind the Scenes<\/em>&nbsp;desglosaban los vericuetos de los protagonistas de aquellas <em>soap operas<\/em>, as\u00ed como de la audiencia a la que iban destinados y, por supuesto, de los escritores detr\u00e1s de aquellas metrallas de chistes y di\u00e1logos que intentaban, a veces sin mucho \u00e9xito, criticar el momento actual en que se llevaban a cabo esas mismas historias.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-pgtty2695\">Siempre me pregunt\u00e9, escritora al fin, c\u00f3mo eran las vidas de los guionistas detr\u00e1s de <em>Seinfeld<\/em>. \u00bfEran realmente tan neur\u00f3ticos como los cuatro personajes principales que expon\u00edan ante la m\u00ednima situaci\u00f3n toda su neurosis?<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-7m4hc2699\">La respuesta, claro, ahora la s\u00e9. S\u00ed, son tan mani\u00e1ticos como encantadores, y eso es parte de por qu\u00e9 nos gustaba tanto verlos o, mejor dicho, por qu\u00e9 nos gustar\u00eda, si se pudiera, indagar en los botes de basura personales de nuestros escritores favoritos y as\u00ed saber no s\u00f3lo qu\u00e9 comen o beben, sino qu\u00e9 consumen para saciar sus tantas otras necesidades fisiol\u00f3gicas.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-huj1n2701\">Por todo lo anterior, y porque Fabiola S\u00e1nchez Palacios es una escritora que conozco de antes debido a otra novela llamada <em>El reposo de la sombra<\/em>&nbsp;(Nitro Press, 2018), cuya prosa deja un resquicio delicioso de polvo en la lengua, me lanc\u00e9 con cierta desesperaci\u00f3n sobre <em>La verdadera historia de La Mujer Lagarto<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-q1wqr2707\">La novela, como cit\u00e9 p\u00e1rrafos arriba, parte de una premisa que, si suena a tragicomedia, no es sin raz\u00f3n: la autora, adem\u00e1s de su formaci\u00f3n literaria, cuenta con antecedentes en el teatro cabaret, ni m\u00e1s ni menos.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-rzg7g2709\">Una vez entendido este punto\u2014necesario para saborear una historia que no se toma en serio a s\u00ed misma, pero que al mismo tiempo s\u00ed se toma en serio\u2014, el lector podr\u00e1 ir de l\u00ednea en l\u00ednea disfrutando la traves\u00eda de una mujer, escritora de telenovelas de la televisora m\u00e1s importante del pa\u00eds, que un d\u00eda, harta de su vida, decide literalmente escribir su fin invent\u00e1ndose un c\u00e1ncer fulminante.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-36cwf2711\">Uno se pregunta, mientras lee, las razones que llevan a esta mujer a fingir una enfermedad terminal: \u00bfc\u00f3mo es posible no encontrar otra salida menos cruel a sus problemas? Tan pronto como uno sigue leyendo, descubre que no s\u00f3lo son los amantes fallidos, los hijos desagradecidos o las promesas que no terminan por cumplirse lo que lleva a la protagonista de <em>La verdadera historia<\/em>&nbsp;a renunciar a su vida. Es, adem\u00e1s, ese af\u00e1n de escritora de gobernarlo todo desde el p\u00falpito que su propia pluma le ofrece.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-1scgm2715\">Las primeras horas, por ejemplo, la protagonista escribe un largo dictado de lo que ser\u00e1n sus \u00faltimas voluntades, donde lo que destaca \u2014casi como si estuviera subrayado con marcador\u2014es un <strong>\u201cNO ME CREMEN, EST\u00daPIDOS\u201d<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-n5oi12719\">Estamos ante un <em>Behind the Scenes<\/em>&nbsp;de la escritora m\u00e1s importante de su generaci\u00f3n que, mientras le llena los bolsillos de dinero con sus historias a la televisora m\u00e1s poderosa del pa\u00eds, ve caer su vida en pedazos. No sin re\u00edrse.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-91frz2723\">Ya no se sabe si se r\u00ede porque la locura al fin se ha llevado su mente o porque re\u00edrse es una respuesta autom\u00e1tica a las circunstancias tr\u00e1gicas que merodean sus huellas. Digo, por algo existen los <em>memes<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-r8a692727\"><em>La verdadera historia de La Mujer Lagarto<\/em>&nbsp;es una s\u00e1tira sobre las plumas que escribieron las historias que homogeneizaron la televisi\u00f3n mexicana, o que lo hicieron hace veinte a\u00f1os, cuando todav\u00eda las familias se sentaban gustosas en torno al televisor y se dejaban sorprender por tramas de simple resoluci\u00f3n, donde los estereotipos encajaban con todos sin ofender conciencias.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-kpynd2730\">A\u00f1os despu\u00e9s, nos horrorizar\u00eda saber cu\u00e1ntos modos de comportamiento afectaron aquellas tramas donde la protagonista femenina se dejaba hacer de todo sin que en su desarrollo hubiera un solo arco de transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-iqjay2732\">Salvo, claro, honrosas excepciones: v\u00e9ase el caso de Mar\u00eda, personaje de Victoria Ruffo en la telenovela <em>Simplemente Mar\u00eda<\/em>, quien pasa de ser una mujer violentada por los villanos a su alrededor a una mujer empoderada que construye su propio emporio de moda; o aquella hero\u00edna de cabecera, Leticia Calder\u00f3n, cuyos personajes siempre parec\u00edan dibujados con caracter\u00edsticas que rozaban los linderos de la masculinidad. Todo un esc\u00e1ndalo para las conciencias de los neones a\u00f1os ochenta.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-6xier2736\">S\u00e1nchez Palacios escribe\u2014como ya lo hab\u00eda anticipado desde que le\u00ed <em>El reposo de la sombra<\/em>&nbsp;(Nitro Press, 2018)\u2014desde la jocosidad, desde el humor siempre tan necesario. Una historia que lo mismo critica que se critica a s\u00ed misma y que, mientras lo hace, me lleva a recordar al escritor, periodista y autor de telenovelas como <em>Nada personal<\/em>&nbsp;o <em>Demasiado coraz\u00f3n<\/em>, ambas producidas por Televisi\u00f3n Azteca en la que posiblemente sea su mejor etapa telenovelera: el venezolano Alberto Barrera Tyszka.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-4ktjx2744\">\u00c9l dijo algo que todav\u00eda, al d\u00eda de hoy, me persigue:<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-uhxcn2746\">\u201cQue la telenovela diga lo que la justicia no dice.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-oq40q2748\">Y esa, me queda claro, es la intenci\u00f3n de Fabiola S\u00e1nchez Palacios con la protagonista de <em>La verdadera historia de La Mujer Lagarto<\/em>: escribir, tal cual, en un estilo telenovelesco y con total alevos\u00eda y ventaja, los pasos finales de una vida que fue siempre guiada por las huellas de todos, menos las suyas. \u2685<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-dhy5u2941\">[Foto: Carlos Ortiz]<\/p>\n\n\n<div class=\"is-default-size wp-block-site-logo\"><a href=\"https:\/\/periodismodigital.mx\/\" class=\"custom-logo-link\" rel=\"home\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3442\" height=\"1609\" src=\"https:\/\/periodismodigital.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/cropped-Logo-2.png\" class=\"custom-logo\" alt=\"El Implacable\" srcset=\"https:\/\/periodismodigital.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/cropped-Logo-2.png 3442w, https:\/\/periodismodigital.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/cropped-Logo-2-300x140.png 300w, https:\/\/periodismodigital.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/cropped-Logo-2-1024x479.png 1024w, https:\/\/periodismodigital.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/cropped-Logo-2-768x359.png 768w, https:\/\/periodismodigital.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/cropped-Logo-2-1536x718.png 1536w, https:\/\/periodismodigital.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/cropped-Logo-2-2048x957.png 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 3442px) 100vw, 3442px\" \/><\/a><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En M\u00e9xico tuvimos su equivalente de la mano de la periodista Atala Sarmiento, con el programa titulado La historia detr\u00e1s del mito\u00a0(Televisi\u00f3n Azteca, 2008), que lo mismo daba santo y se\u00f1a de figuras del espect\u00e1culo como Pedro Infante o Elsa Aguirre, hasta \u00eddolos de los 80 o pel\u00edculas exitosas, quiz\u00e1 una de las m\u00e1s emblem\u00e1ticas del cine mexicano contempor\u00e1neo: Como agua para chocolate, basada en la novela hom\u00f3nima de Laura Esquivel. 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