En Acapulco las fuentes de empleos, hoteles, restaurantes e instituciones están destruidas, no hay entrada de dineros a las casas y humildes hogares. Las familias dependen de las despensas y alimentos que manda la sociedad civil y el gobierno. Aun se están haciendo el recuento de los daños y la búsqueda de víctimas pero lo increíble es lo que publica el Gobierno federal en el periódico Oficial: "La contingencia en Acapulco ya terminó."
La frase suena como si a los Acapulqueños quisieran desaparcernos de un ramplón.