Epístolas Surianas
De Julio Ayala Carlos
• ¿Permanencia en la Jucopo?
CAMBIAR CADA AÑO EN EL CONGRESO del estado al presidente de la Jucopo, no es ni lo más sano ni lo más democrático, y más aún, no es lo más responsable para el propio Poder Legislativo, porque el nuevo, hay que decirlo, llega a aprender, incluso, echando a perder, y Guerrero, ciertamente, ya no está para eso.
Lo anterior viene a cuento porque al interior del Congreso, o mejor dicho, entre la fracción parlamentaria mayoritaria, hay una discusión soterrada por ocupar, primero, por liderar precisamente la fracción, y en consecuencia, la titularidad de la Junta de Coordinación Política, de acuerdo a lo que establece la Ley Orgánica del Poder Legislativo.
En efecto, la citada ley establece que la fracción mayoritaria constituida encabezará, a través de su coordinador, la presidencia de la Jucopo, la instancia de gobierno que, entre otras cosas administra el presupuesto que se auto-aprueba el propio Congreso del Estado.
Hay que decir hasta antes de que Morena tuviera mayoría en el Congreso, es decir, en donde el PRI y el PRD tenían el mayor número de diputados, ya por la vía uninominal o plurinominal, su coordinador de fracción, que a la postre se convertía en el presidente de la Jucopo, permanecía en el cargo toda la Legislatura, a fin de que la administración de los recursos y la gobernabilidad no se resquebrajara en el Poder Legislativo.
Sin embargo, a la llegada de Morena como mayoría, es decir, desde hace tres legislaturas, contando la actual, la 64, cambia cada año a su coordinador parlamentario y en consecuencia al titular de la Jucopo, lo que en vez de beneficiar al Congreso, a los diputados, a las finanzas y a la gobernabilidad democrática, no sólo interrumpe los trabajos de coordinación legislativa, sino que el que llega, lo hace sin conocer, o lo que es lo mismo, a aprender “el teje y maneje”.
Hay muchos casos en que, por cambiar Morena cada año al coordinador de los diputados locales, y en consecuencia al presidente de la Jucopo, que como hemos dicho es el responsable del manejo del presupuesto y de la coordinación con el resto de las fracciones parlamentarias, el trabajo legislativo, como la aprobación de leyes, se detiene, además de descontrolarse el manejo de los recursos públicos.
Así pasó con Pablo Amílcar Sandoval, Jesús Villanueva Vega, y Alfredo Sánchez Esquivel, además de otra diputada de la que se me escapa su nombre, quiénes por inexperiencia, ignorancia e incapacidad en el manejo del presupuesto, desaparecieron recursos o los utilizaron para promocionarse, además de causar una parálisis legislativa y un enfrentamiento con el Poder Ejecutivo.
Cierto. Aunque la idea puede ser buena, es decir, el rotar cada año a su coordinador de fracción parlamentaria, que en automático se convierte en el titular de la Jucopo, a fin de parecer democráticos, la inexperiencia en la mayoría de ellos, así como su falta capacidad política para negociar y lograr acuerdos y consensos para la aprobación de leyes, lo que se ha logrado es, ya lo dijimos, una parálisis legislativa, pero además, opacidad y el manejo turbio de los recursos públicos.
Por ello, precisamente hay quienes señalan, al interior de la propia fracción de Morena, que quién ostenta el cargo, primero como coordinador de los diputados locales de ese partido, y segundo como presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del estado, debe continuar, pues “hasta ahora se ha manejado con responsabilidad, con inclusión, pero además, ha logrado que el resto de las fracciones parlamentarias, la mayoría de las veces voten por unanimidad”.
Es decir, que en la Jucopo debe continuar Jesús Urióstegui García, quien ha saneado las finanzas del Congreso, y además tiene capacidad de diálogo para lograr acuerdos y consensos.
Es lo que dicen diputados de Morena en el Congreso local, pues “para qué tanto brinco si el suelo está parejo”.
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