Epístolas Surianas
De Julio Ayala Carlos
• Claudia, y el primer informe
ESTE 1º DE SEPTIEMBRE, este lunes, la presidente de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, rinde su primer Informe de Gobierno, o lo que es lo mismo, informará sobre la situación que guarda la administración federal y el estado que guarda el país, principalmente en los temas que tienen que ver con la economía, la pobreza y la inseguridad, sin dejar de lado la salud, la educación, el campo, y la migración, entre otros más.
Gobernar, y conducir un país como México, indudablemente que no es fácil, tanto por su desigualdad económica, como por la polarización política que vive. La división, entre buenos y malos, entre patriotas y traidores, los primeros porque apoyan al gobierno, y los segundos porque lo cuestionan, ponen al país frente al abismo que, hay que decirlo a tiempo, se corre el riesgo de una revuelta por los intentos de llevarlo a una dictadura.
Y por si fuera poco, el país enfrenta un permanente conflicto con los Estados Unidos por el asunto del narcotráfico que, aunque se niegue, es un cáncer en México que domina gran parte del territorio, con el consabido baño de sangre y la desaparición de personas que se encuentran por miles.
Por supuesto, un año de administración es poco tiempo para evaluar a un gobierno, pero al menos, con los indicios generados, puede hacerse uno la idea sobre si se continúa igual como en el pasado, si se retrocede o se avanza. El gobierno anterior, el de Andrés Manuel López Obrador, no sólo destruyó el modelo federalista de pesos y contrapesos en camino hacia un gobierno dictatorial, sino que además de generar encono entre los mexicanos, llevó al país hacia un crecimiento cero, creyendo que las dádivas son suficientes para generar crecimiento.
Lo anterior, sin dejar de lado lo heredado por el gobierno anterior. Es decir, la división y el encono entre los mexicanos, producto del enfrentamiento generado por el entonces presidente, la destrucción del Poder Judicial para tener uno a modo, y la pérdida de los contrapesos que enfilan al país como Cuba, Venezuela y Nicaragua. Los intentos por encarcelar a líderes opositores y las acciones para callar a la prensa son desalentadores, que sumados a proteger, todavía a los grupos delincuenciales, hace el panorama cada vez peor.
Así llega la presidente de la República, ciertamente, a su primer año de gobierno, en el que, también hay que decirlo, aún carece del poder total del gobierno que encabeza, dado que la mayor parte de su gabinete le fue impuesto, y la Cámara de Diputados y el Senado de la República la ignoran y le enmiendan la plana, así como en su partido, donde pese a sus llamados y austeridad, de respetar la ley y de cumplir los estatutos y postulados de Morena para conducirse con responsabilidad y honestidad, la ignoran.
Sería mezquino no decirlo. Aunque mínimos, en este primer año de gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo, hay avances, sobre todo en materia de seguridad, o mejor dicho, en la detención de líderes delincuenciales. Contrario al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, de abrazos, no balazos, y de cero combate al fentanilo, hoy por hoy, debe reconocerse, es diferente.
Es, en opinión de especialistas, el más visible de los avances, pues pese a la inauguración de hospitales, en todos los centros de salud se carece de medicinas, y la violencia, pese a las detenciones, sigue dándose. Guerrero es un ejemplo de ello.
Hay que decirlo. No es fácil recomponer un país que en tan solo seis de gobierno fue destrozado por el anterior. Sheinbaum Pardo, como científica, pero como mujer de bien, está comprometida con México. Sin embargo, también habrá que decirlo, necesita tomar las riendas, en un 100 por ciento, del gobierno. Y algo más, tener una visión de Estado, de largo alcance, y no actuar, como su antecesor, como dirigente de partido.
Para eso, ciertamente, debe asesorarse de gente de bien, con visión, que sean incluyentes y que estén comprometidos con el país, con México.
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