Tal parece que quienes secuestraron 48 horas al prelado, tenia la intensión de matarlo de una sobredosis de droga, sin embargo gracias a la presión de la gente para localizarlo, fue que la Fiscalía de Morelos lo encontró
Violencia en Chilpancingo no es de ‘Tlacos’ ni ‘Ardillos’; son otros, dice obispo Rangel
Chilpancingo Gro., 14 de junio del año 2022-.Pese a los comunicados y alertas que se han publicado en las redes sociales de una posible Guerra entre dos grupos de la delincuencia: los Tlacos y los Ardillos; el dia de hoy en entrevista el Obispo, Salvador Rangel Mendoza disipó toda duda y reveló que quienes están generando violencia es una tercer grupo de la delincuencia, que se separó de los Tlacos y ahora pretende apoderarse de Chilpancingo.
El obispo emérito de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza afirmó que la violencia en Chilpancingo no la generan “Los Ardillos” ni “Los Tlacos”, sino una tercera célula criminal que era aliada de este último grupo y que opera principalmente en la Sierra de este municipio de la región Centro de Guerrero.
En la última semana han sido asesinadas unas nueve personas en la capital, entre ellas distribuidores y comerciantes de pollos. Ayer fueron acribillados seis trabajadores en una granja avícola en el poblado de Petaquillas, al sur de la ciudad.
Por esta situación, cerraron 35 establecimientos de pollo en el mercado “Baltazar R. Leyva Mancilla” ubicado al norte de la capital.
De entrada, el obispo deslinda al gobierno de la alcaldesa Norma Otilia Hernández Martínez, dado que la función de su policía municipal sólo es la prevención del delito. No obstante, indicó que la responsabilidad de combatir el crimen es del presidente Andrés Manuel López, y de la gobernadora del estado Evelyn Salgado Pineda. Entrevistado después de oficiar la misa dominical de la 1:00 de la tarde, el obispo emérito dijo que la tregua de no agresión pactada entre las células criminales rivales “Los Ardillos” y “Los Tlacos”, no está rota.
Los primeros controlan los municipios de Tixtla, Chilapa, Quechultenango, Mochitlán, y comunidades del sur de Chilpancingo, mientras que los segundos tienen bajo su control la propia capital y los municipios de Eduardo Neri, Leonardo Bravo, Heliodoro Castillo e incluso tienen gran presencia en la zona Norte, principalmente en Iguala, de acuerdo con las propias autoridades.
El líder católico afirmó que hay una tercera célula criminal en Chilpancingo, y aunque no dijo su nombre, se sabe por fuentes policiacas que la lidera un sujeto apodado “El Jaleaco”, que opera en la zona serrana del municipio.
De acuerdo con el obispo emérito, esta célula que antes era aliada de “Los Tlacos”, fue la que quemó los vehículos del transporte público de la ruta Petaquillas-Chilpancingo, así como del asesinato de los comerciantes con el propósito –dijo-, de desestabilizar la situación.
“Es otro equipo es el que se quiere adueñar, y posiblemente este partido, éstos narcos, se le están saliendo de las manos a los de la Sierra”, señaló. A pregunta expresa, confirmó que se mantiene la tregua entre “Los Ardillos” y “Los Tlacos”.
“A mí me consta que sigue habiendo tregua”, dijo, y reveló que “yo hablé con uno de esos personajes y él habló con otro del otro lado.
Entonces, quedaron que se iban a respetar”, reveló.
Dijo que las autoridades de los tres niveles de gobierno saben quiénes están detrás de los hechos de violencia pero que en vez de ir por ellos, montan operativos policiacos en otras partes del municipio.
Refirió que la responsabilidad de atender la violencia no recae en el gobierno municipal que encabeza Norma Otilia Hernández Martínez, dado que la función de su policía sólo es la de la prevención del delito, sino en el del presidente Andrés Manuel López, y en el estado, en el de Evelyn Salgado Pineda.
Agregó que gran parte de estos hechos también recaen en el senador Félix Salgado Macedonio, puesto que fue él quien “puso” a mucha gente “incompetente” en la administración, sin embargo, confió en que se pacifique el panorama.
LA VIOLENCIA SE DEBE A UNA ESCISIÓN DEL GRUPO DE LOS TLACOS.
La violencia que se ha generado en los últimos días en la zona centro del estado se debe a una escisión en uno de los grupos delictivos que operan en la región, quienes se le han salido de la manga a los mandos y pretenden apoderarse de la ciudad, aseguró el obispo emérito de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, quien además negó que hubiera una ruptura de los grupos delictivos de la sierra con los de Quechultenango.
El religioso quien se ha convertido en un experto en temas de seguridad y narcotráfico, insistió en lo que ha declarado anteriormente, que las autoridades saben quienes son estos generadores de violencia, “incluso yo sé quiénes son, pero no lo puedo decir, ellos saben y lo que deberían hacer es actuar de manera dirigida y detenerlos”.
Rangel Mendoza en su calidad de obispo emérito asistió a la catedral de Chilapa donde ofició la misa de mediodía, y al finalizar accedió a responder preguntas de medios de comunicación.
Ahí explicó que es incorrecto que se utilice a los militares, marinos y demás corporaciones para desplegar operativos, cuando la gobernadora y la alcaldesa de Chilpancingo saben quiénes son los delincuentes y podrían ordenar que vayan directamente por los delincuentes.
“Hay un tercer grupo que se quiere apoderar de Chilpancingo y, de hecho, ellos han sido aliados de Los Tlacos pero se les quieren salir de la manga a estos señores y son los que están provocando todo esto, los asesinatos, y ahorita este grupo se estaba mandando en cobrar, extorsionando la carne, pan, refresco y los pollos”, comentó.
El obispo dijo que hace 3 días habló con líderes de dicho grupo delictivo y en su presencia el líder delincuencial habló con su similar de “Los Ardillos” y confirmaron que se tienen vigentes los pactos y acuerdos para mantener estable el territorio, “no han roto la alianza”.
Expresó que los del grupo de Quechultenango están pidiendo que dejen el transporte caminar en paz porque si el transporte no funciona ahogan la economía.
Rangel Mendoza dijo que la situación “se puede arreglar”, tras hablar “con ciertos personajes” que le dijeron están dispuestos a cooperar para mejorar la situación.
Por otro lado, el Obispo consideró que la responsabilidad de la seguridad es del Gobierno federal, desde el presidente Andrés Manuel López Obrador; de la gobernadora Evelyn Salgado y de la Fiscalía estatal.
Declaró que la Policía del Estado tiene 6 mil policías, la Fiscalía 600 agentes y el municipio 150 que solo cumplen con labores de prevención, por lo que dijo que “la gran responsabilidad es de la gobernadora”.
