Chilapa Gro., 14 de mayo del año 2026.-Durante la visita de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, y la gobernadora Evelyn Salgado a la zona de conflicto de Chilapa, el panorama en la comunidad de Tula es de devastación.
De acuerdo con datos del gobierno del estado, en esta comunidad nahua se contabilizaron 23 casas incendiadas y cinco autos calcinados tras los ataques armados con uso de drones y explosivos ocurridos en días pasados.
A ocho días de que comenzaron las agresiones armadas , el pueblo se encuentra completamente vacío.
Sus habitantes huyeron de sus hogares para refugiarse en la comunidad vecina de Alcozacán, ubicada a unos 10 kilómetros de distancia.
Durante un recorrido por Quadratín Guerrero este miércoles, se documentó que en ese pueblo hay al menos tres casas que aún siguen incendiadas y desprenden humo debido a los artefactos explosivos que atravesaron techos de lámina y teja.
Los ataques contra esta localidad, que cuenta con aproximadamente 30 viviendas y se sitúa a unos 18 kilómetros de la cabecera municipal, se intensificaron desde el sábado 9 de mayo.
Esta situación, que también afectó al poblado de Xicotlán, obligó a más de 250 familias a desplazarse de sus hogares y buscar refugio dentro de la iglesia y algunas canchas de Alcozacán.
Además de las casas quemadas o destruidas en su totalidad, otras construcciones presentan visibles impactos de proyectiles de arma de fuego, como la comisaría municipal, que muestra daños por fuego en su fachada principal.

A pesar de que el gobierno federal y el gobierno estatal informaron sobre un fuerte dispositivo de seguridad compuesto por mil 290 agentes del Ejército y Guardia Nacional, así como 164 vehículos, cinco aeronaves y dos ambulancias, en Tula no existe presencia de ninguna patrulla ni de las corporaciones policiacas mencionadas.
Asimismo, se reporta la ausencia de integrantes de Fiscalía General del Estado (FGE) o de la República para llevar a cabo las investigaciones correspondientes; donde hasta el momento, no hay presencia de ninguna autoridad ni de habitantes en la zona.
En las casas abandonadas permanecen animales de granja como gallinas, guajolotes, cerdos, chivos, burros y perros, los cuales se encuentran sin comida ni agua.
Muchos de estos animales permanecen amarrados, mientras que otros se encuentran encerrados en sus corrales y chiqueros sin atención alguna.
El acceso a esta comunidad, ubicada a un kilómetro de la vía Chilapa-José Joaquín de Herrera y a dos kilómetros del crucero de El Jagüey, estuvo bloqueado hasta el lunes 11 de mayo por integrantes de la Organización por la Paz y la Justicia.
De acuerdo con el Concejo Indígena y Popular del Estado de Guerrero (Cipog-ez), dicho grupo está relacionado con el grupo criminal Los Ardillos.
El bloqueo fue retirado durante este martes ante el arribo de las autoridades estatales, quienes finalmente pudieron ingresar a la zona ese día.

