Alguien dijo cerca de mí: Chilpancingo es una ciudad sin atractivos, fea, desordenada, insegura, cara.
Hoy, ya solo, en un rincón de mi casa, estoy sintiendo que Chilpancingo es la mejor ciudad que conozco. Cada pared del centro tiene recuerdos. Cada esquina fue parte de mi desarrollo. En cada barrio surgieron mis anhelos, mis vivencias de adolescente. Aquí nacieron mis inquietudes juveniles. Bajo este cielo azul con aromas de toronjil en las tardes, me declaré a mi primera novia. En muchos balcones, en los años cincuenta, con emoción y esperanzas, cantamos canciones a las bellísimas adolescentes que nos gustaban. Las pozas de El Huacapa fueron un lugar de diversión y el jardín Cuellar con la banda de música fue el inicio de mi convivencia social.
Aquí tuve maestros ejemplares. En diciembre, el barrio de San Mateo se convertía en centro de mi felicidad: La lotería, los antojitos, el baile con tocadiscos y las muchachas que, vestidas de fiesta, daban vueltas en las banquetas.

Las aguas frescas de Chona y de “Las Colinas” llenaron de sabor aquellos años. Las inolvidables nieves de Chinono. Los tacos de doña Porfi, los tepaches de don Salomón Peralta y los guisos domingueros de doña Luisa Memije son inolvidables. Toronjil y cemita con la familia. El pito de los tlacololeros como rubrica musical de nuestras vidas.
Es cierto: Chilpancingo no tiene atractivos para el turismo. Pero Chilpancingo me arropó, me formó, me impulsó a ser y hacer lo que ahora soy y lo que hago. Chilpancingo es mi ciudad.

Por supuesto, hay lugares más bellos, más limpios, más ordenados, pero en Chilpancingo tengo cariños, recuerdos, vivencias, pequeños triunfos y fracasos. En Chilpancingo hay amor.
Es cierto, repito: Chilpancingo no tiene atractivos pero es mi ciudad, es parte muy importante de mi vida. Es mi lugar.
Ahora vivo en el campo. Me gusta, me identifico con la naturaleza. Soy feliz entre árboles, corrientes de aguas y aire puro. Pero, Chilpancingo está dentro de mí. Es mi segunda cuna.

Nací en Chilapa hace 83 años. Es otra ciudad que llevo adentro. Allí vi la primera luz, allí di mis primeros pasos, allí crecí. También, muy fuerte, llevo a Chilapa en mi mente y en mi corazón.
Tixtla también se metió. Aquí nacieron mi esposa y dos hijos. Aquí he cultivado grandes amistades.
Teloloapan es la tierra de mis ancestros. También es mi ciudad.
Creo que soy una especie de mujeriego con mis ciudades. Tengo cuatro. Las amo. En todas ellas hay pedacitos de mi vida. Tengo otra chiquita. Se llama Omeapa.

