Enfoque
Carlos Díaz Figueroa
El diverso deterioro en Acapulco obedece a la falta de interés y de la voluntad por hacer una buena política de certeza que permita elevar el desarrollo, no solo en el sector turístico al igual con la imagen en los servicios públicos del municipio.
Lo anterior, producto de la inconsistencia con la políticas del plan de desarrollo integral en el gobierno municipal, de la que carece desde la propia autoridad y todo por encima y al margen de la ley de la actual administración porteña.
La soberbia de Abelina es la causa y origen del deterioro en el centro tradicional y la franca de la costera, donde es notable la inconsistencia de imagen, aún y más allá de las tendencias en los puentes largos y períodos vacacionales.
De igual manera es el problema histórico en una exigencia de varias décadas por la ciudadanía en los servicios básicos, principalmente con el abasto del agua en la mayoría de las colonias y la red de drenaje en el medio rural del municipio.
La alcaldesa López Rodríguez es calificada a través de sondeos de las peores ediles que a casi de concluir su período de mandato ha conducido una forma de gobierno sin dirección ni sentido por erradicar el conflicto de imagen en Acapulco
“No hay autoridad ni ley en Acapulco”, fue la opinión y percepción encontrada en la propia ciudadanía arrepentida en darle el voto de confianza a Abelina en una segunda oportunidad con la reelección de gobernanza.
En respuesta, el vulnerable gobierno que tienen los acapulqueños es el rechazo evidente a la edil y en advertencia por cruzar y depositar el voto duro y de castigo en las urnas, previo la contienda electoral “crucial e histórica” del 2027.
Los actos de corrupción son el centro del hartazgo del pueblo acapulqueño, de lo que será respuesta de rechazo en su aspiración a Gobernadora en la breve encuesta, por las formas irresponsables de desviación en el manejo de los recursos públicos.
Esas y otras formas en el pésimo oficio político de Abelina, es el deterioro de imagen del gobierno y de Acapulco a consecuencia del egocéntrico y la soberbia extrema de una alcaldesa que no tiene calidad moral como primera autoridad municipal
