Por Alfredo Guzmán
- ¿La dimensión de la tragedia en Acapulco?
El machín entró ayer a Acapulco llorando y salió llorando. Perdí ante las emociones y los recuerdos.
Conocí como pocos, antes que muchos que viven ahí, la dimensión de la tragedia, que permite saber leer los datos de todas las fuentes creíbles. Digo que muchos que la vivieron, porque ellos estuvieron aislados, sin comunicación y sin luz. Y 20 años de experiencia en tragedias, como Pauline, Ingrid y Manuel y todas las habidas, lo refuerzan.
48 horas después ya sabía, gracias a Copernicus Emergency Managament Services, que hubo 394 edificios destruidos, 2264 dañados, 162 posiblemente dañados, 8 puentes afectados, 26 km de carreteras dañadas, 226 hectáreas inundadas y 11 deslizamientos de tierra.
La radiografía del estudio establecía que la Barra de Coyuca, Aeropuerto de Acapulco, incluida zona Diamante, eran los más afectados. Aunque la dimensión de la tragedia es mayor en zonas pobres, que no son consideradas en este estudio.
También supe 24 horas antes y compartí algunas alertas emitidas por los laboratorios de EEUU y otras realizadas por especialistas locales.
Por ello nunca entendí por qué no se cerró el puerto a la navegación. La gente de Acapulco, nunca supo la fuerza que tendría a las 24 horas de esa noche. Y el impacto sorprendió a mucha gente en la disipación, el relajamiento y el trabajo. Las convenciones se realizaban sin novedad.
No me meteré con las cifras oficiales de muertos. Pero pudo haber muchos más.
Hoy la destrucción, requiere unidad, estrategia y esfuerzo coordinado, en torno a la gobernadora Evelyn Cecia Salgado Pineda. Además de dinero federal, que tarda y no llega. Porque no hay.
Mañana podremos ver quién o quiénes no cumplieron su tarea y deben renunciar. O quiénes no dimensionaron el fenómeno. Uno es el experto en estructuras, sismos y daños, pero inexperto en Protección Civil, en caso de huracanes. Saber el motivo del porqué no hubo planta de luz alterna en el hospital general de Acapulco. Entre otros.
Ya hay anuncios de apoyos que paliarán el tema. Los censos aún no llegan a la zona pobre del puerto.
No hay agua potable, ni luz en áreas urbanas y suburbanas. La destrucción es grande, como requerirá del esfuerzo de todos.
Controlar los apoyos, generará conflictos, que deben ponderarse.
El saqueo tuvo dimensiones nunca vistas. Uno fue el popular, provocado por la chusma y la desesperación, el controlado por las mafias y que operó zonas comerciales exclusivas y el VIP.
Acapulco es más grande que sus autoridades y aguanta destrucciones y saqueos desde la era pirata y la Nao de China.
Pero la experiencia debe ayudar a actuar. El sismo de 1985 en el DF, pasmó y cambió a la sociedad.
Un país que sí nos puede enseñar sobre prevención, no creo que nos pueda enseñar algo más es Cuba.
Ahí, la sola mención de una tormenta tropical, hace que la gente camine hacia los refugios. En México, nos hace falta aprender. Aunque se dice que toda escuela es refugio. En Acapulco, el 70 por ciento de las escuelas fueron destruidas.
La nueva cultura exigirá que los hoteles también construyan áreas de protección. Los huracanes que vienen, serán peores.
Mucho debemos aprender de las desgracias.
